Las Figuras del Inconsciente son los cinco arquetipos que Jung identificó como estructuras profundas de la psique: no son identidades que elegimos sino fuerzas que operan desde el inconsciente personal y colectivo. Son los arquetipos más difíciles de reconocer —y los más transformadores cuando se integran.
Estos cinco arquetipos son el núcleo del proceso de individuación jungiano.
A diferencia de los Arquetipos del Yo —que son identidades que el ego puede reconocer y habitar— las Figuras del Inconsciente son estructuras autónomas que operan desde el inconsciente personal y colectivo. La Sombra, el Ánima y el Ánimus en particular actúan de manera independiente cuando no están integradas, gobernando proyecciones, sueños y reacciones emocionales sin que la conciencia lo perciba. El trabajo con estos arquetipos es el corazón del proceso de individuación que Jung describió.